CONSEJOS - NORTEYNADA

Vaya al Contenido

Menu Principal:

CONSEJOS




CONSEJOS PARA UNA EDUCACIÓN SATISFACTORIA DEL PERRO



Comprender al perro

El secreto para conseguir una convivencia armónica entre el hombre y el perro radica, fundamentalmente, en el comprendimiento de la naturaleza del animal.
   Los perros “obedecen” a ciertas leyes innatas de comportamiento, y este último no se puede clasificar de acuerdo a nuestros juicios de valor.
   A menudo los errores en la educación y en el cuidado del perro se cometen de manera inconsciente y de ese modo se provoca un comportamiento erróneo del animal que se le acaba recriminando equivocadamente al perro; y eso aunque el perro ha actuado tan sólo según su instinto natural. No es el animal sino el hombre quien ha cometido el error.

“Mi perro sólo obedece cuando le da la gana”


Otro requisito importante para una educación adecuada al comportamiento canino son los conocimientos acerca de la conducta de aprendizaje del perro. Seguramente le suene la exclamación de muchos amos de perro desesperados: “Mi perro sólo obedece cuando le da la gana”.
   Precisamente ésta es la base para una educación satisfactoria: Lo importante es conseguir que el perro tenga ganas. Para aprender y actuar hace falta una motivación. Crear dicha motivación es la tarea principal en la educación canina responsable y exenta de violencia.


El primer paso

La educación canina radica fundamentalmente en la comunicación apropiada entre el hombre y el perro. Para ello, usted tendrá que aprender a conocer “la manera de pensar” de su perro y sus instintos naturales.




Principios de la educación del perro

Dar órdenes

Si lo que esperamos es que nuestro perro lleve a cabo nuestras órdenes, nos tendremos que comunicar con él de un modo adecuado para perros.
   Deben evitarse las frases largas o incluso preguntas como por ejemplo “¿No te he dicho que debes parar?”. Dele a su perro una oportunidad real de comprender su orden utilizando para una misma cosa siempre una sola palabra.
   Si le quiere poner más énfasis a sus órdenes, no vale con gritar. Los perros tienen muy buen oído y los gritos les resultan tan desagradables o incluso los pueden interpretar como un castigo. Puesto que es lo que no queremos es castigar ya de antemano a nuestro perro, deberíamos darle las órdenes en voz baja, agradable, pero firme. Añada a las órdenes una señal con la mano, por ejemplo con el dedo índice levantado para dar la orden “Siéntate”.
   Acostúmbrese desde el principio a pronunciar las señales auditivas una única vez. Si el pero le ignora, tendrá que reaccionar inmediatamente, en el mismo instante en el que acabe de pronunciar la orden. El perro no debe aprender en ningún caso que usted repite cada cosa tres veces antes de imponerse. De otro modo le daría la sensación de que usted no da las órdenes en serio, y en función de ello sería su comportamiento. Los perros tienen antenas muy sensibles para el estado de ánimo del hombre.
    Naturalmente, si el perro ha llevado a cabo la orden correctamente, no debe faltar la alabanza. De ese modo, su perro pronto verá en usted a su querido líder de la manada a quien obedecer servicial y gustosamente.


Aprender las órdenes Al aprender las órdenes, primero debería conseguir que su perro comprenda la relación entre la señal con la mano, su comportamiento y el premio. Una vez que lo haya comprendido, podrá utilizar la orden verbal.




Practicar las órdenes más importantes

¡Siéntate! Su perro debe sentarse y permanecer sentado hasta que usted anule la orden mediante otra. Durante los primeros ejercicios, sujete un premio directamente sobre la nariz del perro y llévelo lentamente por encima de su cabeza. Para poder seguir viéndolo, el perro se sentará. Una vez que haya comprendido la relación entre el dedo índice levantado y su propia acción, se producirá la vinculación con la orden verbal. Dele la orden en un tono de voz agradable y alargue su pronunciación.

¡Échate! “Échate“ significa que el perro debe echarse y permanecer echado hasta que usted dé una nueva orden. Para practicar esta orden, comience desde la postura de “Siéntate”. Esconda un premio en su mano con la palma abierta y dirija la mano lentamente hacia el suelo frente a la nariz del perro. Si el perro se echa, por supuesto le dará el premio y le alabará efusivamente. Un ligero movimiento de arriba a abajo de la mano con la palma abierta es la señal visual de este ejercicio.


Cuanto antes mejor…a partir de la tercera semana de vida del perro ya se puede empezar con su educación. Si se trata de un cachorro o de un animal de la perrera, debería darle 2 ó 3 días para poder adaptarse al nuevo entorno antes de empezar con el entrenamiento




¡Quieto! El perro debe quedarse precisamente en el sitio que usted le indique. La señal visual es la mano con la palma abierta en dirección al perro. Le recomendamos que lo ejecute tras un satisfactorio “¡Siéntate!” o “’¡Échate!”. El premio lo obtendrá tras haber suprimido la orden, por ejemplo con un “Ven”.

¡Corre! Esta orden anula sus órdenes anteriores ¡Siéntate! o “Échate”.

¡Ven! o “¡Aquí!” Para poder soltar a su perro sin correa, la condición previa es que su perro venga cuando usted se lo mande. Las primeras veces, atráigale con un premio y con una llamada con un tono de voz agradable. Si esto no funciona, aléjese aún más del perro y grite su nombre y la orden. Cuando venga sujétele del collar y alábele con profusión. La señal visual correspondiente son los brazos abiertos.


Venir siempre tiene que resultar positivo

Jamás debe reñirle a su perro cuando cumpla la orden de acercarse a usted, sea lo que haya hecho anteriormente. Intente también no atarle siempre con correa justo después de la orden “Ven”. De modo contrario su perro aprende que la diversión se ha terminado en cuanto oye su llamada.




¡Al pie! Ir junto al hombre quiere decir que vaya a su lado y a su misma velocidad. Entrénelo con una correa más larga a su izquierda. Siempre que el perro vaya por delante de usted, párese. Cuando el perro note que no puede seguir volverá hacia usted. Cuando ocurra esto, tendrá que alabarle en ese preciso instante. Después continúe hasta que el perro vuelva a ir por delante. Pronto el perro comprenderá que yendo a su lado es la manera más rápida de seguir caminando. Sólo entonces dé la orden correspondiente “¡Al pie!” con una señal con la mano (golpear con la mano con la palma abierta contra el muslo).

¡Suelta! Con esta orden el perro debe soltar un objeto que lleve en la boca. Coja el objeto que lleva en la boca –la mayoría de los perros lo sueltan de ese modo- y alábele simultáneamente.


Memorizar lo aprendido

Los perros aprenden muy rápido los ejercicios sencillos, aunque esto no significa que los apliquen en seguida en cualquier situación. Lo único que ayuda en este sentido es la práctica repetida. Lo óptimo son 10 minutos tres veces al día. Termine los periodos de ejercicio, a ser posible, con un ejercicio que su perro ya domine.




Premiar un comportamiento deseado


Los perros aprenden más rápido y más fácilmente si se les premia en lugar de castigarles.
   Se alaba siempre directamente a continuación de un ejercicio cumplido satisfactoriamente. Esto es inmediatamente después de que el perro haya tocado el suelo con el cuarto trasero tras su orden “Siéntate”. Transcurridos unos segundos el perro no relaciona su alabanza con el ejercicio.
   También al alabarle es importante utilizar un tono de voz adecuado. Alábele siempre en voz alta y de tal modo que le motive. Sea eufórico, si quiere. A su perro le tiene que quedar muy claro que su rendimiento ha sido extraordinario.

Reprender por un comportamiento no deseado

Una perra nunca castiga a sus cachorros cuando les educa sino que les echa reprimendas.
   Si usted le quitara por la noche al perro su pienso por haber pedido comida en la mesa al mediodía, eso sería un castigo sin sentido alguno, pues su perro no aprendería nada del mismo.
   La reprimenda siempre debería ser una sorpresa desagradable para el perro y ser echada acto seguido al comportamiento erróneo.
   La rapidez de su reacción es decisiva, puesto que el “castigo” debe ser relacionado con la conducta errónea y con nada más. Las medidas de educación tardías no sirven para nada e incluso resultan contraproducentes.
   Prácticamente siempre debería bastar con una reprimenda verbal. Su voz debe aportar un tono profundo y firme. Es suficiente una orden corta: “¡No!” si pretende impedir de antemano un mal comportamiento y “¡Quita!” si le pilla con un comportamiento erróneo.
   Otro método muy eficaz para reprender al perro es ignorándole por poco tiempo. Cruce los brazos y mire hacia el otro lado, de ese modo el acto de ignorarle resulta más evidente.
   En escasas ocasiones es necesaria una reprimenda física: Agarre a su perro el hocico desde arriba con una ligera presión o gírele de espaldas (túmbelo panza arriba). Mientras haga esto, mírele directamente al perro a los ojos.
   Tras una reprimenda el perro necesita un descanso para volver a conseguir su equilibrio. Durante este tiempo, el amo debería comportarse de modo pasivo frente al perro. Después, una “reconciliación” es muy importante para su socialización.


Las medidas de educación más importantes de un vistazo



Positivo:


 

Tras una reprimenda, a ser posible vuelva a someter al perro a la situación inicial y prémiele enseguida si esta vez se comporta correctamente.



Negativo:


Nunca le grite histéricamente a su perro si éste no ha cumplido una orden, sino hágale entender su comportamiento erróneo con voz tranquila, firme y más bien grave.



¡No le pegue al perro! Tales métodos destruyen la relación de confianza entre usted y el perro.



No le quite a su perro nunca el pienso o el agua para castigarle.







 
 
Criamos Sueños
Regreso al contenido | Regreso al menu principal